Crutchlow corona el GP de Argentina y se impone como nuevo líder de la general

  • Marc Marquez recibe tres sanciones en una carrera en la que su choque con Rossi ha sembrado la polémica

La cita del Gran Premio de Argentina prometía dar mucho de qué hablar, pero ninguno llegábamos a imaginar que el núcleo de la polémica serían Marc Márquez y Valentino Rossi. Quienes fueron protagonistas de una serie de lamentables escenas que ensombrecieron y dejaron en un segundo plano la gran victoria de Carl Crutchlow, el primer podio de Alex Rins y la gran carrera del rookie Syahrin.

Y es que ya desde el principio todo apuntaba a que Termas de Río Hondo no iba a dejarnos indiferentes a ninguno; ya partiendo de que Miller fue el único piloto que se mantuvo en la parrilla de salida, mientras el resto de sus compañeros entraban a boxes para cambiar los neumáticos. Esto dio lugar a que se atrasase la salida, se redujese la carrera a 24 vueltas y que todos los pilotos se reubicasen al fondo de la parrilla en la toma de salida, todos excepto Miller, lo que le daba una venta de 30 metros frente a sus oponentes.

A penas quedaban unos segundos para el pistoletazo de salida cuando la moto de Marquez se paró, obligando al de Cervera a volver a poner en marcha su honda. Una maniobra que fue investigada por dirección de carrera y que se sancionó con la salida de pista del de Cervera al pit lane para rengancharse en última posición a la carrera. Esta fue la acción que liberó al craquen, pero no es el único punto a analizar en una carrera tan polémica en la que no se ha dejado títere con cabeza.

Un podio con sello de calidad

Desde la primera vuelta, y tras la primera sanción de Márquez, la acción vino de las manos de Jack Miller, Alex Rins y Johann Zarco (quien protagonizó el primer altercado de la cita al meterle la moto a Dani Pedrosa en la curva 13 y salir este disparado de la pista). Los tres oponentes se mantuvieron en sus posiciones en un mano a mano en la lucha por la victoria, hasta que Carl Crutchlow entró en escena para acabar siendo el primero en cruzar la línea de meta y posicionarse como nuevo líder de la general por delante de Andrea Dovizioso.

A pesar de que Jack Miller parecía ser el hombre de Argentina, el que se alzaría con la victoria, finalmente en la curva 13 y a falta de 6 vueltas para el final, se vio obligado a abrirse para no caer al suelo, siendo ese el momento en el que Crutchlow, Zarco y Rins se le impusieron, dedicándonos los dos primeros una grata batalla en busca de la primera posición.

La maniobra de la polémica

Pese al carrerón ofrecido por los tres conquistadores del podio argentino, el principal foco de atención y el motivo por el que todos recordaremos esta cita, fue por las tres sanciones que Marc Marquez acumuló, además de ser considerado el segundo asalto tras el altercado Rossi – Marquez de 2015 que todos tenemos bien fresco. Y es que el de Cervera parece que quiso repetir aquellas “hazañas” de moto3 y moto2 tan características suyas: ganar la carrera desde la última posición. Y es que se lo tomó tan enserio el piloto del Repsol Honda que registró los tiempos más rápidos de toda la cita.

Pero ir en busca de la victoria de una manera tan “agresiva”, aunque quizás ese no sea el término más acertado, tiene sus consecuencias. Tras volver a incorporarse a la carrera y a falta de 15 vueltas para el final, Marc fue a la caza de Aleix dándole un toque en la moto que mando al piloto de Aprilia fuera, aunque fue el toque de Petrucci el que dejó al mayor de los Espargaró fuera de la competición. Una acción sobre la que dirección de carrera no se ha pronunciado, al igual que sobre la acción de Zarco sobre Pedrosa.

Aunque la acción más polémica del de Cervera llegó a falta de 4 vueltas para el final, cuando en la maniobra de adelantamiento a Valentino toco su Yamaha desestabilizando al italiano, que finalmente calló fuera del asfalto y que a Marquez le costó una sanción de 30 segundos que lo dejó fuera de la zona de puntos pero por delante de Rossi.

Fotografía de Marca

La deportividad se sirve en plato frio

Frente a la sanción y la acción, Márquez no se lo pensó dos veces y nada más llegar al box se acercó junto a dos miembros de su equipo al box de Valentino Rossi con la intención de disculparse. Y no sólo no se aceptaron sus disculpas, ya que el italiano no se molestó en recibirle (lo achacamos a algo normal por el enfado del momento), sino que además Uccio se encargó de echarlo de allí de malas maneras. Lo más lamentable de todo esto no sólo ha sido la pérdida de la deportividad ante acciones cuestionables, sino las declaraciones posteriores dañando la figura de los pilotos.

Bien es cierto que nadie es perfecto, que todos nos equivocamos, pero no podemos tachar de peligroso a un piloto o incluso llegar a referirnos a él como la causa principal de la “destrucción” de MotoGP, cuando quien acusa carga con antecedentes similares. Y es que como suele decirse “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

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